Un archivo bien preparado hace que la producción avance con menos interrupciones y que el resultado final se parezca a lo que aprobaste en pantalla. Antes de enviarlo, vale la pena revisar cinco aspectos esenciales.
1. Trabaja con las medidas finales
Define desde el inicio el tamaño terminado de la pieza. Si el diseño llegará hasta el borde, agrega sangrado alrededor del documento para que el corte no deje líneas blancas. El área segura también es importante: conserva textos y elementos esenciales lejos de la línea de corte.
2. Revisa imágenes y resolución
Las fotografías deben tener resolución suficiente al tamaño en que se imprimirán. Ampliar demasiado una imagen pequeña produce bordes suaves y pérdida de detalle. Siempre que sea posible, utiliza los archivos originales y evita imágenes descargadas de mensajería.
3. Confirma el manejo de color
Las pantallas generan color con luz; la impresión lo reproduce con tintas. Por eso algunos tonos cambian al pasar de RGB a CMYK. Una prueba de color permite evaluar ese cambio antes de producir todo el tiraje.
Si un color es crítico para tu marca, indícalo desde la cotización y comparte sus especificaciones.
4. Cuida tipografías y vínculos
Convierte las tipografías a curvas cuando el flujo de trabajo lo requiera o incluye las fuentes utilizadas. Comprueba también que imágenes y recursos vinculados estén correctamente integrados.
5. Exporta un PDF para producción
El PDF conserva mejor la composición que un archivo editable. Revisa que incluya sangrado, que no tenga marcas innecesarias y que la calidad de compresión sea adecuada. Si tienes dudas, podemos revisar el archivo antes de programar la producción.